La economía de España en el siglo XIX

En el siglo XIX se produjo el primer Proceso de industrialización en España, aunque de una magnitud menor respecto a otros países de Europa. En el siguiente artículo se analiza la evolución de la economía de España en el siglo XIX, así como los aspectos demográficos y sociales vinculados al proceso de crecimiento.

Principales indicadores demográficos

Crecimiento vegetativo de la población

En 1800 había en España unos 10,5 millones de habitantes. En cambio, en 1900 la población era de 18,5 millones. Por tanto, en un siglo la población aumentó un 70%, que es el mayor incremento de población en España en un período de 100 años. Pero si lo comparamos con los datos demográficos del mismo período histórico en Inglaterra, que incrementó su población un 250%, se observa como el dato del crecimiento español no es tan alto como el de los países más industrializados del continente europeo.

Gráfico de población años 1800 a 1900: se produce un crecimiento de la población del 70%.
Gráfico de población años 1800 a 1900: se produce un crecimiento de la población del 70%.

En 1800 se abría una nueva etapa respecto a la demografía en España: el paso del modelo demográfico antiguo (típico de la Edad Media y Moderna) al modelo de transición.

Características principales del modelo de transición:

  • Se mantiene la tasa de natalidad alta, como en los siglos anteriores.
  • La tasa de mortalidad, que también era alta, empieza a bajar de forma progresiva.
  • La esperanza de vida durante el siglo XIX era de treinta y cinco años, dado que aún la mortalidad infantil era alta.
  • La población aún sufría grandes altibajos debido a episodios traumáticos como hambrunas, epidemias, guerras…
  • El auténtico cambio de modelo demográfico de población no llegó hasta finales del siglo XIX.

Movimientos migratorios internos y externos

Durante el siglo XIX hubo dos tipos de movimientos migratorios: el interno y el externo:

  • Migración interna: la población española se desplazó del campo hacia las ciudades, sobre todo desde las regiones agrícolas de Andalucía, Galicia, Castilla, Murcia, Aragón y Valencia hacia las ciudades industriales de Bilbao y Barcelona y la capital administrativa del Estado, Madrid.
  • Migración externa: en el siglo XIX los españoles emigraban hacia Sudamérica, en especial a Argentina, México y Uruguay.

Población urbana

En 1877 la población rural aún superaba la urbana, ya que la mitad de los españoles vivía en el campo. En cambio, en Cataluña en el siglo XIX la mayoría de la población vivía en las ciudades, en entornos industriales.

Mapa de España con las principales ciudades del país a finales del siglo XIX
Mapa de España con las principales ciudades del país a finales del siglo XIX

Situación económica a inicios del siglo XIX

Una economía agrícola estancada

  • En el arranque del siglo XIX, la mayoría de la población española trabajaba en el campo (sector primario).
  • La mayoría de la renta se obtenía de la agricultura.
  • La mayoría de las exportaciones españolas procedían del sector agrícola.

En el siglo XIX la agricultura era de muy bajo rendimiento en España, estaba poco desarrollada y muy estancada. El utillaje era muy primitivo, el sistema de rotación estaba anticuado, no se utilizaban abonos ni se seleccionaban las mejores semillas. No había inversiones.

La causa de la falta de inversiones de la agricultura en España se debía por el mantenimiento de las estructuras feudales: todavía existía la figura legal de la propiedad vinculada, las manos muertas (tierras sin cultivar) y el mayorazgo.

  • No existía mentalidad inversora que incentivara un cambio en el sistema de producción del campo, por ejemplo, para favorecer la mecanización.
  • La falta de mecanización en el campo influía negativamente en la demografía.
  • El hecho de tener poca población para trabajar en el campo y la poca mecanización de este, influía directamente en otro aspecto: había poca gente dispuesta a ir a la ciudad. Había mucha mano de obra en el campo y los salarios eran bajos, mientras que la industria tenía menos mano de obra, y, por tanto, los salarios eran más altos.

Este hecho provocaba la desmotivación del grupo empresarial industrial para invertir y por eso el sector industrial en España era mínimo. Si añadimos a esto que los agricultores, que representaban un 80% de la población, no podían vender sus productos por la poca demanda, la situación se agrava. Por eso los gobiernos progresistas quisieron siempre hacer inversiones en la agricultura.

  • Bajo consumo, baja demanda = poco beneficio, poco capital inversor.

Un Estado crónicamente endeudado

Durante todo el siglo XIX hubo en España guerras, exenciones fiscales a los grandes nobles, a la Iglesia… (que no tenían que pagar impuestos), sumado a la pérdida de las colonias americanas, el comercio deficitario…

Las consecuencias de todo esto fueron:

  • Subida de impuestos, que provocó el agravamiento del precario nivel de vida de los ciudadanos y, por tanto, la baja demanda de productos de consumo. Esto impedía hacer las inversiones que tanto necesitaba el país.
  • El Gobierno tuvo que pedir préstamos a los ciudadanos, pero sobre todo a la banca. Con ello el Estado aún se endeudaba más y subía el déficit público.
  • Otra opción que se llevó a cabo fue la de atraer capital extranjero, pero tenía el riesgo de que los beneficios iban a parar fuera del país y aumentaba la dependencia hacia el exterior.

Por todo ello, en España durante el siglo XIX el Estado fue un freno para el desarrollo de la economía, retrasando la revolución industrial que otros países europeos ya tenían en marcha.

Resistencias en el país contra el desarrollo económico de tipo urbano e industrial

¿Por qué se invirtió poco en la industrialización del país?

  • Existía una burguesía poco poderosa y minoritaria que en España vivía de las rentas y no invertían su dinero.
  • España ocupaba una posición periférica respecto al desarrollo industrial que se estaba produciendo en el continente europeo.
  • Existían problemas para conseguir mano de obra, era poco abundante y estaba poco formada.
  • Bajo nivel de renta de la población del país. El consumo era bajo y como resultado la demanda también era baja.
  • La inversión era escasa, no incentivaba la demanda.
  • Falta de capital y financiación. La banca tenía poco capital para prestar y el dinero, por lo tanto, era caro.
  • Inestabilidad política provocada por las guerras, los cambios de regímenes, las revoluciones, los pronunciamientos, etc.

Con todo ello, el proceso de industrialización en el país fue lento y parcial (solo se desarrolló una parte del territorio y algunos sectores de la economía). España no llegó a ser un país plenamente industrial hasta el año 1960, ciento treinta años después que Inglaterra.

Los cambios económicos a lo largo del siglo XIX

Cambios en el sector primario (agricultura)

a) Abolición del Régimen señorial feudal (en tres fases: 1812, 1820 y 1835)

  • Supresión del mayorazgo, que era una forma de propiedad vinculada.
  • Supresión de los derechos señoriales.
  • Desvinculación de la propiedad.

b) Desamortizaciones

  • Trienio Liberal (1812): pequeños monasterios.
  • Ministro Mendizábal (1836): afectó a los bienes eclesiásticos. La propiedad pasó a manos de los terratenientes.
  • Ministro Madoz (1855): afectó a las tierras comunales. La Ley de ferrocarriles favoreció el aumento de la producción, pero no fue suficiente para que los precios fueran competitivos respecto a los de fuera.

En 1891 el gobierno adoptó políticas proteccionistas, largamente reclamadas por los industriales catalanes.

Visión general del sector primario en el siglo XIX:

  • Gracias a las desamortizaciones de las tierras eclesiásticas pudo disminuir, de forma parcial, la deuda pública del Estado.
  • La Iglesia fue una gran opositora al liberalismo durante la primera mitad del siglo XIX. Solo cambió de opinión cuando se estableció el régimen de la Restauración.
  • Las políticas liberales provocaron el perjuicio de los pequeños campesinos, ya que no podían competir con los terratenientes. Muchos tuvieron que vender sus tierras y convertirse en jornaleros.
  • En cada cambio de propiedad, los alquileres aumentaban y, por tanto, los campesinos debían pagar más. El 65% de las tierras estaban en manos de los terratenientes, clase social poco consumidora y conflictiva.
  • El patrimonio cultural quedó desolado y en manos de la Iglesia y de los poderosos.
  • Estos cambios consolidaron la agricultura, pero no alteró la estructura de la propiedad.
  • En Cataluña no había grandes propietarios, abundaba la propiedad media. Esta estructura de la propiedad era la más propicia para desarrollar el capitalismo. En Cataluña no afectó demasiado las desamortizaciones.

Cambios en el sector secundario (industria)

La industrialización en Cataluña “la fábrica de España”

  • Inicio de la industrialización (1814 – 1830). Durante el reinado de Fernando VIII.

Los aguardientes y el negocio de las fábricas de indianas (exportaban telas de algodón de América que se estampaban en Cataluña) generaron capital. El destino de estos productos eran las colonias españolas, muy especialmente Cuba. De ellas se importaban azúcar y algodón.

Este comercio con América incentivó la industria textil, que en un primer momento era de tipo manual. La dinamización económica del país hizo que el capital acumulado se invirtiera sobre todo para llevar a cabo la mecanización industrial. El dinero se invertía en maquinaria inglesa: en 1831 llegó la primera máquina de vapor producida en Inglaterra y destinada a la fábrica Bonaplata de Barcelona.

En Cataluña el haber dispuesto de una agricultura más productiva y de una industria textil manual fueron los factores determinantes para dar el salto a la industrialización y la mecanización del textil.

  • Arranque de la industrialización (1830 – 1860)

Época de gran prosperidad en la industria catalana.

  • 1840: 20% mecanización de la industria.
  • 1870: 77% de mecanización de la industria.

Máquinas de hilar y de tejer (tejido). Máquina de vapor:

Las fábricas textiles que utilizaban la energía producida por el vapor para mover los telares mecánicos se extendieron rápidamente por todo el territorio. Había fábricas de dos tipologías:

  • Vapores: fábricas que se extendieron sobre todo por el litoral de Barcelona y un poco más tarde por el Vallès. Para hacer funcionar la maquinaria necesitaban el carbón (de donde salía el vapor), que lo compraban en Cardiff (Gales) y que se llevaba en barco dando toda la vuelta a la Península. Los productos que salían de estas fábricas eran más caros y por tanto perdían competitividad. Se necesitaba el proteccionismo para poderlos colocar en el mercado sin la competencia de los productos exteriores.
  • La colonia: estaban situadas en el curso de los ríos. La fuerza del agua movía las turbinas que producían electricidad. Los obreros trabajaban y vivían en las mismas colonias. Resultaba más competitivo.
Distribución de las industrias textiles en Cataluña en el siglo XIX
Distribución de las industrias textiles en Cataluña en el siglo XIX

Ventajas y desventajas de un modelo u otro:

  • La inversión para hacer una colonia textil era mucho más alta a la de construir una fábrica a energía de vapor.
  • El precio de la materia prima en la colonia era gratuito, el agua, mientras que por el vapor, el carbón debía comprarse y hacerse llegar desde Inglaterra.
  • Como en las colonias vivían los trabajadores, alejados de las ciudades, los movimientos sindicales no tenían tanta fuerza y ​​eran más fácilmente reprimidos (en muchas ocasiones, prohibidos por los propietarios de las colonias).
  • Las mujeres y los niños iban a trabajar en las colonias.
  • En las colonias se hacían turnos de 12 horas y, por lo tanto, se trabajaba todo el día. La recuperación de los salarios por parte del empresario era un hecho, ya que lo que ganaba el obrero después se lo gastaba en las tiendas del propietario de la fábrica.

Durante el siglo XIX los industriales catalanes reclamaban una política económica de tipo proteccionista, porque los precios locales eran caros y los extranjeros baratos. Además, faltaba un mercado nacional potente y ante la pérdida de las colonias americanas, el único lugar donde los catalanes exportaban sus productos se perdió.

La industrialización favoreció una cierta mejora en las condiciones de vida en las ciudades. Y también provocó el crecimiento de las ciudades. Fue la época en la que se derribaron las murallas medievales y se llevaron a cabo proyectos de urbanización de las ciudades. En Barcelona el arquitecto Ildefons Sardà planificó el urbanismo del Eixample.

  • La crisis de los años sesenta (1860 – 1875)

Cuando se inició la Guerra civil de los Estados Unidos de América, los territorios donde se cultivaba el algodón que después llegaba a Cataluña se encontraban en plena zona de conflicto. Por lo tanto, durante todos aquellos años el algodón no podía llegar a Cataluña y eso afectó mucho a las industrias textiles, que se quedaron sin materia prima. Se conoce como el “hambre de algodón“. Además, en esta época se produjo el crack bursátil, que también afectó negativamente a la industria catalana. Para acabar de agravar la crisis, durante el Sexenio Democrático se aprobó el librecambismo, muy desfavorable para la industria catalana.

  • La fiebre de oro (1875 – 1885)

Con la Restauración borbónica se inició una época de gran esplendor para los empresarios catalanes. Este grupo social tenía ganas de invertir y ganar dinero y se produjo una gran especulación inversora, de compraventa, sin crear riqueza. Pero esta época de expansión se acabó al cabo de unos años y se entró en una nueva crisis, a pesar de que los años de la especulación ayudaron mucho a remontar la industria.

  • Crisis de finales de siglo (1885 – 1898)

La última década del siglo XIX estuvo marcada por la llegada de la plaga de la filoxera en el cultivo de la vid. Todos los negocios vinculados a la vid que se habían creado anteriormente desaparecieron. Este hecho causó una gran crisis económica en el país.

Hay que sumarle la llegada de productos en España provenientes de otros países, como Argentina, Estados Unidos y Australia, que eran más baratos que los productos locales.

Por último, la Guerra de Cuba perjudicó mucho a las exportaciones catalanas porque España perdió su última plaza colonial, que era un importante mercado para los industriales catalanes.

La Industrialización en el resto de territorios de España

  • La minería

España era un país rico en recursos naturales, pero en aquella época estaban sin explotar. Gracias a la Ley de Minas, aprobada durante el Sexenio, se facilitó a la industria la materia prima que necesitaba para funcionar. Además, la explotación minera proporcionó mucho trabajo.

Las minas más importantes del país eran:

  • Carbón: minas en Asturias (Mieres).
  • Cobre: minas de Huelva (Riero Tinto).
  • Hierro: minas de Vizcaya (La Felguera).
  • Mercurio: minas de Ciudad Real (Almaden).
  • Plomo: minas de Jaén (La Carolina y Linares).
  • La siderurgia

La siderurgia es un tipo de industria básica necesaria para industrializar un país, ya que se necesitaba para la producción de hierro, que luego servía para fabricar las máquinas que movían los telares en las fábricas o los trenes en el ferrocarril.

  • Primer intento: se produce en Málaga en 1840. Estas industrias funcionaron hasta los años 1860. El motivo de fracaso fue que no tenían abastecimiento del carbón que se necesitaba para hacerlas funcionar.
  • Segundo intento: años 1860 en Asturias. Al cabo de 10-15 años fracasó, porque el carbón que se utilizaba, el de hulla, no era nada rentable.
  • Tercer intento: se produjo en Vizcaya en los años 1880. Aquí sí prosperó con éxito. Este emplazamiento fue motivado por las minas que ya existían de carbón en la zona. Además, se consolidó gracias a los intercambios con Gales, donde los vizcaínos facilitaban hierro y los galeses el carbón. Se crearon los Altos Hornos de Vizcaya, del empresario vasco Tomás de Zubiría Ybarra. Alrededor de esta gran industria se instalaron muchas otras industrias de maquinaria y metalúrgicas. También se abrió una red de bancos industriales para facilitar préstamos a los empresarios, como fueron el Banco de Bilbao, el Banco de Vizcaya y el Banco de Santander.

Cambios en el sector terciario (servicios)

  • Sector transporte

Gran retraso del transporte terrestre, que afectaba al sector secundario. Sin buenos transportes, era imposible articular un mercado nacional potente. La ley de ferrocarriles de 1885, durante el Bienio Progresista, no produjo el efecto que buscaba. Las empresas que invirtieron capital para crear la red de ferrocarril en España eran extranjeras. Se construyó un ferrocarril con ancho de banda de la vía diferente del europeo, el conocido “ancho de banda ibérico”.

El ferrocarril se articuló bajo una red centralista, que no ayudaba a la movilidad entre los núcleos industriales del país. Las principales empresas del ferrocarril fueron la MZA (Madrid-Zaragoza – Alicante) y la FNE (Compañía de Ferrocarriles del Norte de España).

La red de navegación no sufrió ningún cambio importante durante el siglo XIX. En cuanto a la red de carreteras, sufrió algunas mejoras, pero siguiendo el modelo radial centralista.

  • Sector comercio

Para el Estado liberal del siglo XIX, la principal intención era la de crear un mercado nacional potente, para tener capacidad para vender y comprar productos en un mercado interior. Pero el nivel de vida de la población, que no permitía comprar más de lo que no era necesario para vivir, no ayudó a crear un mercado nacional bastante amplio.

El intercambio comercial típico que se producía en el siglo XIX en España era:

  • Materias primas del centro a la periferia, sobre todo alimentos como el trigo.
  • De la costa al interior se llevaban productos manufacturados.
  • El comercio exterior que existía en el país se hacía mediante el ferrocarril. Exportaban materias primas, como hierro y alimentos. Los productos que se importaban en el país eran el algodón y las manufacturas (comercio propio de un país pobre, ya que producía un balance comercial negativo).

Sector de la banca

  • Banca pública: el rey Fernando VII creó el Banco Español de San Fernando, en 1830. Posteriormente, los liberales fundaron el Banco de Isabel II, en 1844. Estos dos bancos se unificaron durante el Bienio y se creó el Banco de España, en 1856. El Banco de España era el encargado de canalizar el débito público. A partir del reinado de Amadeo I, tenía la misión de emitir la moneda del país, la peseta.
  • Banca privada: el primer banco privado español se creó en Barcelona, en 1845, llamado Banco de Barcelona. Su creador fue Manuel Girona. Posteriormente en el País Vasco surgieron nuevos bancos.

La situación económica en España a finales del siglo XIX

La agricultura

Durante el siglo XIX la agricultura experimentó pocos cambios respecto al resto de países de Europa.

  • Se había aumentado la superficie de cultivo, debido a las desamortizaciones y el cambio de propietarios.
  • Se había producido una cierta especialización de la producción. En Castilla se cultivaban cereales y en el Mediterráneo la viña, la huerta y el olivo.
  • Se había consolidado la gran propiedad agrícola, gracias al método de pago de las desamortizaciones, poco favorables a los pequeños campesinos, pero beneficiosas para los terratenientes.
  • Crisis de los pequeños propietarios, que tuvieron que vender sus propiedades y convertirse en jornaleros.
  • Poca evolución tecnológica.
  • Nivel de renta agraria muy baja. El nivel de vida en el campo se mantiene muy bajo. Esto producirá una baja demanda de productos.

El fracaso de la industrialización en España

En España la industrialización fue un fracaso durante el siglo XIX. La única excepción la encontramos en el País Vasco (industria de la siderurgia), Asturias (industria de la minera) y Cataluña (industria del textil).

Se puede decir que en 1900 España no era un país industrializado. Las razones: económicas, la falta de energía, la falta de demanda, la falta de capital inversor, el gran déficit público que detraía capital a la inversión, la falta de tecnología, las guerras, la inestabilidad política y la falta de mano de obra a la ciudad. Además, en España la burguesía era un grupo muy débil

El librecambismo solo benefició a los terratenientes castellanos, pero a los industriales catalanes les era muy desfavorable. Finalmente, en 1891 se aprobó el proteccionismo.